Tal como se fue, volvió. Fernando VII entró en España el 22 de marzo de 1814. No tardó en hacer ver su condición de soberano absolutista y ni corto ni perezoso acabó con la obra constitucional de Cádiz persiguiendo a los liberales. Era una vuelta al absolutismo más puro.
Se inició entonces el periodo conocido como Sexenio absolutista, (1814-1820) en el que se sucedieron diversos gobiernos que no consiguieron acabar con los problemas del país.
Fue en 1820 cuando el general Riego protagonizó un levantamiento a favor de la constitución de 1812 y que fue apoyado por diversos pronunciamientos que se extendieron por todo el país. ¿Y qué hizo Fernando VII? El rey felón decidió “tender su mano” al constitucionalismo, famosa es su frase: “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”. Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se tomaron diversas medidas contra el absolutismo pero como bien reza el refrán, “qué poco dura lo bueno”, un ejército francés, los Cien Mil hijos de San Luis enviado por la Santa Alianza, restableció la monarquía absoluta y se suprimió la obra del Trienio.
De nuevo, el absolutismo. Se inició un periodo de medidas represivas y de reformas. Fernando VII no convencía ni a unos ni a otros y la actuación del gobierno no era suficiente. Pronto resurgió un sector de los absolutistas que se concentró alrededor de don Carlos, hermano del rey.
Por su parte, los liberales se decantaron por el apoyo a Isabel, la hija del rey, la cual gracias a la Pragmática Sanción, que anulaba la Ley sálica, pudo acceder al trono.
Fernando VII llegó a España como el rey deseado para algunos, pero finalmente se ganó la fama de rey traidor.

Fernando VII con uniforme de capitán general. Vicente López

Fernando VII con uniforme de capitán general. Vicente López

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